Cabo de Hornos es el nombre que recibe el cabo más austral de la isla de Hornos y del archipiélago de Tierra del Fuego, en el sur de Chile.

Considerado tradicionalmente como el punto más meridional de América, aunque en realidad éste corresponde al islote Águila en el archipiélago de las islas Diego Ramírez; es el más austral de los tres grandes cabos de la zona meridional del planeta, y marca el límite norte del paso Drake que separa a América de la Antártida, y une el océano Pacífico con el océano Atlántico.

Durante muchos años, el cabo de Hornos fue uno de los hitos principales de las rutas de navegación de embarcaciones a vela, las que comerciaban alrededor del mundo aun cuando las aguas en torno al Cabo son particularmente peligrosas, debido a sus fuertes vientos y oleaje y la presencia de icebergs.

Con la apertura del Canal de Panamá, las carreteras y los ferrocarriles en otros países del continente, la navegación mercante alrededor del cabo se redujo notablemente, siendo utilizado en la actualidad únicamente por naves cuyo gran tamaño les impide el paso por el canal, como portaaviones o petroleros.

Sin embargo, navegar en sus aguas está considerado todavía como uno de los mayores retos náuticos por lo que existen diversos eventos deportivos y turísticos que utilizan este paso, algunos como parte de la circunnavegación al globo, entre los que destacan importantes regatas de yates, como el Vendée Globe.

A 56 kilómetros al noroeste se encuentra el llamado “Falso cabo de Hornos” en la isla Hoste; su nombre se debe a la frecuente confusión que provocaba en los marinos que venían del poniente pues tiene una configuración similar al del cabo real.

El terreno carece por completo de árboles y está cubierto por hierba debido a las frecuentes precipitaciones. La zona del cabo de Hornos está además sometida a los efectos de los rayos ultravioleta que atraviesan el agujero sobre la capa de ozono que cubre principalmente el extremo sur del planeta.

El clima de la región es generalmente frío debido a su latitud austral. La Armada de Chile ha dotado a la alcaldía de mar de modernos equipos, que permiten transmitir por Internet y en tiempo real los datos meteorológicos del lugar que interesan a los navegantes, tales como presión barométrica, temperatura, humedad relativa, dirección e intensidad del viento, estado del mar y altura de las olas. Todo lo anterior es procesado por el Servicio Meteorológico de la Armada de Chile, que emite por internet la carta sinóptica y el pronóstico meteorológico para las áreas marítimas de todo el país. Un estudio realizado entre 1882 y 1883 estableció una precipitación anual de 1357 milímetros y una temperatura anual promedio de 5,2 °C. El promedio del viento es de aproximadamente 30 km/h, con ráfagas que llegan a sobrepasar los 100 km/h, fenómenos que ocurren a lo largo de todas las estaciones del año.

En la actualidad, las mediciones meteorológicas de Ushuaia, Argentina (ubicada 146 kilómetros al norte) registran veranos (enero y febrero) con temperaturas en el rango entre los 5 °C y los 14 °C, mientras en el invierno (julio) las temperaturas varían entre los 4 °C a -2 °C. La nubosidad es generalmente densa, con rangos entre 5,2 octavos entre mayo y julio y de 6,4 octavos en diciembre y enero.8 Las precipitaciones son altas a lo largo del año: en la estación meteorológica de las islas Diego Ramírez, ubicadas 109 kilómetros al suroeste en el Pasaje de Drake, muestran una concentración de lluvias en el mes de marzo con un promedio de 137,4 milímetros, mientras en octubre se presenta la menor tasa con un promedio de 93,7 milímetros. Las condiciones del viento son generalmente severas, principalmente en invierno. En la temporada estival, los vendavales están presente durante un 5 % del tiempo, aumentando a un 30 % durante el período invernal, a lo que se suma una baja visibilidad generalmente.

La ubicación oceánica de las aguas al oriente del cabo de Hornos es objeto de debate. Según la Argentina, paìs que disputó su soberanía, son aguas atlánticas al estar al este de la longitud fijada por el meridiano del cabo de Hornos. En cambio, según la tesis denominada “Delimitación natural entre los océanos Pacífico y Atlántico Sur por el arco de las Antillas Australes”, se las incluye, al igual que las ubicadas hacia el occidente, en el océano Pacífico Sur; esta teoría, es la postulada como oficial por Chile, el único país poseedor de la soberanía de la isla Hornos, la cual contiene a este cabo. La delimitación de la OHI parece concordar con la argumentación argentina.

El cabo de Hornos se encuentra dentro de las aguas territoriales de Chile, país que ejerce efectivamente soberanía sobre la isla. Pertenece administrativamente a la comuna de Cabo de Hornos, previamente llamada Navarino, cuya capital se ubica en la ciudad de Puerto Williams, cabecera también de la Provincia de Antártica Chilena, perteneciente a la XII Región de Magallanes y de la Antártica Chilena.

La Armada de Chile cuenta con una Alcaldía de Mar, compuesta por una casa para el farero y su familia, levantada alrededor del faro, con acceso al fanal desde el interior de la casa, que cuenta con varias habitaciones, sala de radio y de control de radar y ploteo de contactos de superficie detectados en el horizonte y equipos para medir y transmitir en tiempo real los datos meteorológicos y una capilla. A corta distancia de la estación se encuentra un monumento “al marinero desconocido” y un memorial en el que destaca la escultura del chileno José Balcells, la cual muestra la silueta de un albatros en vuelo, en homenaje a los marinos que murieron en las aguas del cabo de Hornos tratando de sortearlo. Ámbos fueron donados por la Cofradía de los Capitanes del Cabo de Hornos – Chile.

Asimismo, una placa recordatoria donada en el bicentenario de Robert FitzRoy (2005) por diversas entidades culturales y marítimas de Chile conmemora su desembarco en la isla el 19 de abril de 1830.

El cabo además está ubicado en el Parque Nacional Cabo de Hornos, administrado por la Conaf y que abarca una superficie de 63.093 hectáreas. Este parque, junto al Parque Nacional Alberto de Agostini, conforman la reserva de la biosfera “Cabo de Hornos” creada en el año 2005 y que posee una extensión de 4,9 millones de hectáreas (3 acuáticas y 1,9 terrestres).

En el extremo meridional de Sudamérica, existen diversas rutas potenciales de navegación. El mayor es, sin duda, el Estrecho de Magallanes que separa a Tierra del Fuego del continente. El estrecho es un largo pero angosto pasaje muy utilizado previo al descubrimiento del Cabo. Otra ruta es a través del canal Beagle que separa a Tierra del Fuego de la isla Navarino y existen múltiples vías cruzando los archipiélagos de las islas Wollaston y las islas L’Hermite al norte del cabo de Hornos.

En la época de la navegación a la vela todos estos caminos eran reconocidamente peligrosos debido a los traicioneros williwaws, que son repentinas ráfagas de vientos catabáticos que pueden voltear algunas naves casi sin aviso. A esto se suma la estrechez en los pasos, aumentando el riesgo de las naves de chocar contra los roqueríos costeros. Es por estas causas la gran cantidad de Naufragios en la zona. Las amplias aguas del Paso Drake al sur del cabo de Hornos, con un ancho de aproximadamente 650 kilómetros, también presentan severas dificultades para la navegación principalmente debido a sus fuertes vientos y oleaje. Sin embargo, la amplitud de las aguas en esta ruta permiten mayor maniobrabilidad de las embarcaciones para enfrentar estas situaciones por lo que es, en la actualidad, la ruta más utilizada por diversos barcos, algunos de los cuales debido a su tamaño les es imposible cruzar el Canal de Panamá.

El Océano Glacial Antártico u Océano Austral se extiende al sur del paralelo 60ºS. Las corrientes marinas giran alrededor de la Antártida prácticamente sin interrupción de tierras.
Variados factores se combinan en torno al cabo de Hornos, convirtiéndolo en uno de los hitos marítimos más peligrosos del globo terráqueo: algunos son las duras condiciones de navegación propias del Océano Austral, la geografía del paso al sur del Cabo y la extrema latitud austral de éste: 56ºS (en comparación, el cabo Agulhas al sur de África está a 35ºS y la isla Stewart en el extremo meridional de Nueva Zelanda, a 47ºS).

Los vientos que prevalecen en las latitudes bajo los 40ºS pueden moverse de oeste a este alrededor del planeta debido a la inexistencia casi absoluta de tierra, por lo que esta zona recibe el título de los “cuarenta rugientes”, seguidos por los “cincuenta furiosos” y los aún más violentos vientos de los “sesenta aulladores”. Estos vientos hacen que la mayoría de las naves que viajan desde el este traten de mantenerse lo más cerca posible de la latitud 40ºS; sin embargo, al rodear el cabo de Hornos, las naves deben adentrarse necesariamente a aguas de latitud 56º, en la zona de los vientos más fuertes. La fuerza de estos vientos es exacerbada en la zona por el “efecto embudo” provocado por los Andes y la Península Antártica, canalizando las masas de vientos al Pasaje de Drake.

Los fuertes vientos del Océano del Sur provocan a su vez altas olas, las cuales pueden alcanzar grandes dimensiones al rodear el planeta sin encontrar obstáculos terrestes. Sin embargo, en la zona del cabo de Hornos, éstas encuentran una zona de aguas poco profundas, lo que provoca que las olas sean más cortas y más empinadas, acrecentando el riesgo para los navegantes. Si la fuerte corriente en dirección este del Pasaje de Drake se encuentra con vientos en dirección contrarias, este efecto puede acrecentarse aún más. Adicionalmente, la zona al oeste del cabo de Hornos es particularmente conocida por sus olas gigantescas que pueden alcanzar alturas superiores a los 30 metros.

Los vientos predominantes crean particulares problemas para las embarcaciones que intentan rodear el Cabo en sentido contrario, es decir, de este a oeste. A pesar de que esto afecta a todas las naves de alguna forma, los más afectados son los tradicionales barcos mercantes, que a duras penas pueden avanzar en el mejor de los casos; en cambio, los modernos yates y veleros son bastante más eficientes y logran generalmente realizar la ruta, lo que permite la realización de regatas como la Global Challenge.

Finalmente, los hielos son también un importante obstáculo para los marinos al descender la latitud 40º. A pesar de que el límite de la banquisa pasa a bastante distancia del cabo de Hornos, los icebergs siguen siendo importantes peligros para las naves. En el Océano Pacífico Sur durante febrero, los témpanos se mantienen al sur de la latitud 50º, pero en agosto pueden llegar hasta los 40º Sur; el cabo de Hornos está bajo ambas latitudes.

Todos estos factores han convertido al cabo de Hornos, probablemente, en el paso marino más peligroso de la Tierra. Muchos barcos han naufragado y marinos han fallecido tratando de lograr la hazaña de pasar el Cabo.

Hay un debate sobre cuál merece ser considerado el punto más austral de América, siendo posibles tres opciones, las que aquí se presentan ordenadas desde la ubicada más al norte a la más al sur:

Cabo Froward es el punto más austral de la masa continental de América, es decir, unido directamente al resto del continente, sin cruzar brazos de mar. Pertenece a la Comuna de Punta Arenas.
Cabo de Hornos es el punto más austral de la tierra asociada tradicionalmente a América, ya que allí terminan las islas costeras. En su acepción común, la zona continental incluye también las islas pequeñas situadas a corta distancia de la costa, pero no las que están separadas por brazos de mar importantes. Pertenece a la Comuna de Cabo de Hornos.
Islote Águila en el Archipiélago de las Islas Diego Ramírez es el punto más austral de la placa continental de América. Desde una perspectiva científica, el continente también incluye las islas vinculadas a las placas continentales. También pertenece a la Comuna de Cabo de Hornos.

Descubrimiento

En 1525, el marino español Francisco de Hoces, que formaba parte de la expedición de García Jofre de Loaísa, se encontró con un temporal cuando trataba de cruzar el estrecho de Magallanes, lo que le obligó a viajar hasta los 55º de latitud sur, convirtiéndose en el primero en descubrir el paso al sur del cabo de Hornos, en el extremo meridional del continente, anticipándose en más de medio siglo al pirata inglés Francis Drake. Debido a esto, en España y en parte de Hispanoamérica se llama Mar de Hoces al denominado Pasaje de Drake por los anglosajones.

En septiembre de 1578, Francis Drake, durante su circunnavegación al planeta, cruzó el estrecho de Magallanes en dirección del Océano Pacífico. Antes de continuar hacia el norte, una tormenta lo hizo detener su viaje y regresar hacia el sur de la Tierra del Fuego. La extensión de aguas que Drake encontró le hicieron suponer que la Tierra del Fuego no era un nuevo continente como se creía hasta ese momento, sino una isla. Este descubrimiento, sin embargo, fue desechado por los estudiosos de la época por lo que por muchos años se siguió utilizando el Estrecho de Magallanes como el paso más austral que separaba a América de la Terra Australis.

A principios del siglo XVII, la Compañía Holandesa de las Indias Orientales mantenía el monopolio sobre todo el comercio holandés que utilizaba las vías del Estrecho y del cabo de Buena Esperanza, las dos únicas rutas conocidas que comunicaban a Occidente con el Lejano Oriente. Intentando buscar una ruta alternativa para sortear el monopolio, el comerciante holandés Jacob Le Maire decidió buscar un paso al sur del Estrecho de Magallanes que uniera los océanos Pacífico y Atlántico, basado en la hipótesis de Drake. Para ello contrató a los capitanes de alta mar Willem Schouten y a su hermano Juan para que armaran una expedición de dos naves, el Eendracht y el Hoorn las que zarparon del puerto de Texel, con la autorización del príncipe Mauricio de Nassau, el 14 de junio de 1615. Le Maire embarcó a su hijo Jacob Le Maire como su representante en la aventura.

El Hoorn sufrió un accidente y se incendió en las costas de la Patagonia, pero en enero de 1616, el Eendracht entró a un paso marítimo (conocido actualmente como estrecho de Le Maire) y, tras varios días de navegación, divisaron tierra hacia el sur. El cabo que avistaron fue denominado “Kaap Hoorn” en honor a los patrocinadores del viaje. En ese momento, el cabo descubierto fue considerado como el extremo austral de Tierra del Fuego. Debido a las inclemencias del clima, la expedición regresó a su origen y solamente en 1624 se investigó nuevamente, reconociendo que el cabo de Hornos se encontraba en una isla menor y no en Tierra del Fuego propiamente tal.

Una muestra más de lo difícil que es la navegación en las aguas de la zona es que la Antártida, ubicada a sólo 650 kilómetros al sur cruzando el Paso Drake fue descubierta recién en 1820 aún cuando el cabo de Hornos fue ampliamente utilizado como una de las principales rutas de navegación por más de dos siglos.

Ruta marítima

Desde el siglo XVIII hasta principios del siglo XX, el cabo de Hornos fue parte de la ruta mercante por la que circulaba la mayor parte del comercio mundial. Los barcos cruzaban el Cabo cargando algodón, granos y oro desde Australia hacia Europa, al igual que gran parte de los productos del Lejano Oriente. Además, era la única ruta marina que conectaba las costas Este y Oeste de los Estados Unidos.La alta cantidad de muertos en sus aguas no fueron impedimento para el desarrollo de esta peligrosa ruta marítima.

Tradicionalmente, un marinero que lograba superar el reto de rodear el cabo de Hornos recibía como condecoración un arete de oro en su oreja izquierda (el lado por donde se enfrenta al Cabo en el tradicional viaje hacia el este) y se le permitía cenar con un pie sobre la mesa; aquél que además lograba cruzar el cabo de Buena Esperanza, podía colocar ambos pies.

Con la apertura del Canal de Panamá en América Central y de los ferrocarriles transcontinentales en Norteamérica, el uso de la ruta del cabo de Hornos decayó notablemente. El último barco comercial a vela que realizó la ruta a través del cabo de Hornos fue el Pamir, en 1949, en su viaje entre Australia y Finlandia.

A pesar de la apertura de los canales de Panamá y de Suez, el cabo de Hornos se mantiene como una de las formas más rápidas de dar la vuelta al mundo y su uso para rutas marítimas recreacionales de larga distancia ha crecido constantemente. Debido a su remota ubicación y sus peligros, rodear el cabo de Hornos es una de las experiencias más emocionantes para los navegantes, siendo considerado como el equivalente al escalar el Everest para los montañistas.

El primer barco pequeño en navegar alrededor del Cabo fue un yate de 13 m llamado Saoirse, al mando de Connor O’Brien junto a tres amigos, quienes circunnavegaron el planeta entre 1923 y 1925. En 1934, el noruego Al Hensen fue el primero en rodear el Cabo navegando completamente solo de este a oeste (la “vía equivocada”) en su bote Mary Jane, el cual naufragaría en las costas chilenas más al norte. La primera persona en conseguir circunnavegar el globo, vía el Cabo de Hornos, sin otros miembros de tripulación fue Vito Dumas, quien realizó el viaje en su kecht de 10 m llamado Lehg II; diferentes marinos han logrado posteriormente repetir esa hazaña.

En la actualidad, existen diversas regatas y carreras de yates que utilizan la antigua ruta del cabo de Hornos. La primera en establecerse fue la Sunday Times Golden Globe Race, en la que participaban solamente un miembro por tripulación; esta regata inspiró a la actual Around Alone que circunnavega el planeta con detenciones, y la Vendée Globe que lo hace sin paradas. Ambas son para un único competidor y se realizan cada cuatro años. La Volvo Ocean Race es una carrera con tripulación y diversas detenciones a lo largo de la antigua ruta de navegación mercante y que también se realiza cada cuatro años. El Trofeo Julio Verne es un premio a la circunnavegación a la Tierra más rápida para cualquier tipo de navegación sin ningún tipo de restricción. Finalmente, el Global Challenge es una carrera alrededor del mundo desde este a oeste usando la vía incorrecta, es decir, en contra de los vientos predominantes y de las principales corrientes marinas.

El cabo de Hornos se mantiene como uno de los principales peligros para la navegación deportiva. Un ejemplo de esto fue el accidente que sufrieron Miles y Beryl Smeeton, quienes intentaron rodear el Cabo en su yate Tzu Hang, el cual fue golpeado por una ola gigante al acercarse a la costa, volcándose repetidas veces. Ambos sobrevivieron y lograron reparar el barco en un puerto chileno, tras lo cual intentaron nuevamente realizar la hazaña. Sin embargo, por segunda vez fueron atrapados por una ola gigante y nuevamente su barco fue volcado y terminó sumamente averiado.

Actualmente, se sigue condecorando a aquellos que logran completar tan arriesgada travesía con un diploma que los consagra como “caphorniers”.

Fuentes y enlaces externos:

http://es.wikipedia.org/wiki/Cabo_de_Hornos